domingo, 22 de noviembre de 2015

cuento popular

CUENTO POPULAR

Eran las siete y media de la última tarde de estudio de Cristina, cuando ésta exclamo a su madre:
-Mamá, he decidido dejar de estudiar, pues, por mucho que lo intente, no  aprobaré este examen. ¡Es imposible!

Tras oír esto, la madre contestó:
-Cristina no dejes de intentarlo, ¿es qué acaso no conoces el cuento de las ranitas en la nata?

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata. Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil.
Una de ellas dijo en voz alta: no puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril.
Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo tragada por el espeso líquido blanco.
La otra rana, más persistente se dijo: ¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora.
Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas.
Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, la nata se convirtió en mantequilla.
Sorprendida la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.


Moraleja: no te des por vencido, sigue tus sueños, y lo habrás conseguido.

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